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5 espeluznantes ciudades fantasma

El ser humano ha llegado a poblar casi todos los lugares posibles en tierra firme, y muchas veces, aunque pudiera parecer que cada vez nos vamos expandiendo más hacia todos los extremos, hay muchas ocasiones en que, por un u otro motivo, hemos acabado abandonando nuestros hogares, dejando, en las veces más extremas, ciudades completas sin un alma en ellas. Tal vez habitadas solamente por fantasmas o animales y la naturaleza reconquistando todo. Estas son 5 ciudades que por motivos aterradores han acabado completamente abandonadas.

Pripyat              

Seguramente se trata de la ciudad fantasma más famosa de la historia pues, es la ciudad más grande que existió alrededor de la planta nuclear de Chernobyl, donde sucedió el accidente nuclear más terrible que ha existido. Un incidente que causó 400 veces más radiación que la bomba atómica de Hiroshima, en tan solo 24 horas sus 50,000 habitantes fueron desalojados de sus casas por la fuerza. Dejando detrás de si la mayoría de sus objetos personales y posesiones. Así como mascotas y ganado, los cuales fueron sacrificados. En sus edificios de apartamentos se pueden encontrar los indicios de vidas pasadas, fotografías y un sinfín de objetos que dan la impresión de que toda la población se hubiera desvanecido de repente.

Centralia

No en vano se le conoce como “Las puertas del infierno”, se trata de Centralia, una ciudad de los Estados Unidos que, desde su fundación en 1841, trabajó las grandes minas de carbón que había debajo de ellos, y así fue durante más de un siglo, en el que la población creció, siempre alrededor de la minería. Un desafortunado día un grupo de trabajadores decidió quemar basura en una mina abandonada, sin percatarse de que justo ahí había un mineral inflamable que rápidamente avanzó hasta las puertas de la mina. Un esfuerzo inmediato acabó con las llamas del exterior, pero dentro de la enorme ramificación de la mina, el fuego se esparció. Por un tiempo se invirtió mucho dinero y recursos para intentar apagar las llamas, pero todo fue en vano. Los expertos aseguran que hay suficiente mineral como para que las minas sigan ardiendo durante 250 años más. Ganándose el nombre de “Las puertas del infierno” en todo su derecho.

Gunkanjima

Su nombre se traduce como Isla del acorazado, que es exactamente como se ve pues, en su fundación, a finales del siglo XIX, se le construyó unas enormes barreras para protegerla de las olas. Y su fundación, al igual que la de Centralia, fue con fines mineros. Llegando a albergar en su pequeño terreno a muchas personas que vivían lo que parecía una ciudad en miniatura, con sus escuelas y tiendas. Pero a diferencia de la ciudad norteamericana, aquí no pasó ninguna catástrofe, simplemente el carbón dejó de ser rentable y se cerró la mina, dejando detrás de ella a la ciudad de Gunkanjima completamente sola. Hoy en día se pueden hacer visitas guiadas para presenciar en carne propia los lúgubres edificios que dan el aspecto de ciudad postapocalíptica.

San Zhi

Construida en Taiwán, en 1978 para que fuera habitada por tropas norteamericanas, desde el principio fue conocida por su extraña arquitectura que da la apariencia de que se está ante naves ovnis. Sin embargo, el fascinante lugar nunca fue terminado, por diversos problemas financieros y accidentes graves que ocurrían muy seguido el lugar pronto obtuvo una fama de estar siendo asediado por espíritus o hasta se afirmó que era por la presencia de un dragón chino. Sea cual fuese le razón, el lugar acabó abandonado antes de que pudiera ser habitado por primera vez.

Bokor Hill Station

Ubicado en Camboya, con la intención de ser un destino para los franceses a principios del siglo XX. Se sabe que fue construida con sangre pues, al menos 1,000 personas perdieron la vida construyendo su iglesia, el hotel y un casino, para la diversión de los franceses. Décadas después, cuando los franceses se vieron obligados a abandonar el lugar, y entonces lo tomaron los jemeres rojos, pero tiempo después decidieron abandonarlo también, dejando la exótica y elegante ciudad en manos de los fantasmas de sus constructores.