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Caipora, el demonio de los campos en Brasil

Este ente demoniaco forma parte de grandes relatos de campesinos que trabajan en los campos de las provincias de Brasil, se aparece de diversas formas, los más aterradores son los del cuerpo de una mujer con un solo pie, cómo un campesino desnudo que fuma pipa o cómo un gran cerdo con espinas.

La versión más terrorífica es la narrada por la recopiladora de leyendas Ruth Guimanares, escritora de relatos fantásticos en ese país.

Las praderas de esta zona sudamericana son muy bastas en flora y fauna, suelen ser una selva que esta llena de árboles y vegetación, por lo regular los habitantes de esos poblados van al monte a cortar leña, siempre procuran ir acompañados, ya que es bastante complicada la labor para una sola persona, con machetes suelen abrirse camino entre el mar de hierba.

En una ocasión un hombre llamado: “Toño” no contó con la ayuda de su compadre para ir por la leña, fue cuando aconteció un hecho espeluznante que el lugareño comento a la escritora.

Mientras realizaba su labor, escucho el correr vertiginoso de los animales, de repente entre la hierba salió una especie de humanoide con cara de zorro, pelo desaliñado y los pies al revés, este se acercó lentamente a Toño y le pidió tabaco.

Toño asombrado sacó de sus bolsas el tabaco y se lo entregó a la bestia, esta se fue y detrás de él una gran cantidad de animales que le seguían, Toño corrió con la leña cortada de ese día a su hogar, con ella, hizo carbón que vendió en el pueblo.

Su cliente sorprendido le pregunto de donde sacó un carbón de tan buena calidad, Toño dijo que el lo fabrico cómo siempre, este le compró todo a un precio muy alto, la envidia corrió en sus competidores, la leyenda cuenta que uno de los campesinos decidió internarse a esa parte del campo a buscar la misma calidad de leña.

Este percibió los mismos movimientos de los animales que Toño había narrado, el leñador al percibir el movimiento fue al encuentro del ente gritándole “Caipora yo tengo tabaco” “Hazme leña de calidad” el ente se detuvo y volvió el rostro, en esta ocasión era un rostro de bicho con ojos verdes y llenos de odio.

El campesino nunca fue encontrado, pero aseguran los leñadores, que el nuevo Caipora tiene un cuerpo humano que vaga desnudo por el monte con los pies al revés.

Atte. Edy Doo