El origen de esta historia se remonta a mediados del siglo pasado, cuando la sociedad era mucho más estricta con sus reglas que en la época actual, muchas personas que cometían lo que se consideraba una “inmoralidad” eran tachadas y denigradas por los demás, como era el caso de las mujeres que se embarazaban antes del matrimonio, se veían forzadas a ocultarse o irse lejos, si no querían ser la vergüenza de la ciudad, por lo que muchas de ellas fueron a parar a un convento, donde las monjas las escondían, sin embargo a donde realmente iban a parar era a la jaula del diablo, pues esas “amables” religiosas que las recibían, las odiaban más que la sociedad.

Para las personas aquellas mujeres eran unas indecentes, pero para las monjas ellas eran unas pecadoras y sus hijos unas blasfemias, y por desobedecer a Dios, las embarazadas debían pagar un precio muy alto, que era la muerte de sus bebes al nacer y la muerte de ellas si se negaban a convertirse en religiosas y seguir el camino de la castidad.

Por lo que ese edificio disfrazado de bondad se convirtió en un matadero de mujeres y niños inocentes, además de que muchas mujeres murieron en el parto, para deshacerse de los cadáveres, las monjas los emparedaban entre las gruesas paredes del convento y a sus familias les inventaban que sus hijas se escapaban.

Al pasar de los años, el convento dejó de existir, y se decidió hacer con el antiguo edificio una remodelación, cuando estuvieron destruyendo algunas de sus paredes, encontraron los esqueletos de decenas de recién nacidos y mujeres. La noticia corrió de boca en boca por los habitantes, que el edificio de la calle Serdán en Hermosillo, Sonora fue señalado como un lugar de muerte y terror, por lo que hasta la fecha el edificio que ahora alberga un banco, el Instituto Nacional de Educación para Adultos y el Instituto Soria, representa una de las leyendas más conocidas del estado, pero no solo por su oscuro pasado, si no por lo que sucede por las noches…

Se cuenta que en la oscuridad de la noche, en donde una vez fue el convento, se pueden escuchar desgarradores gritos y lamentos de mujeres, así como el llanto de bebés, además de que los espíritus de las mujeres fallecidas se manifiestan en cuerpo presente, pues se pueden ver mujeres embarazadas que deambulan por la calle, lo más escalofriante, es que ellas no van caminando, sino flotando.

Atte. Edy Doo

3 COMENTARIOS

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