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Las vírgenes que lloran

Las vírgenes que lloran 1

En el siglo pasado se comenzó a dar a conocer un curioso fenómeno por todo el mundo. Estatuas de vírgenes de todos los tamaños, materiales y culturas comenzaron a presentar un extraño síntoma: lágrimas.

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Por sus rostros de piedra corrían lágrimas, que a veces eran de agua salina, y otras de sangre, desde que se empezaron a documentar estos casos, miles de personas nos hemos preguntado si es verdad o es mito. Y aunque podría pensarse que la iglesia quiera dar veracidad a todos estos casos de inmediato y promoverlos como milagros, son realmente quienes muestran más escepticismo cada que uno nuevo aparece, acudiendo ellos mismos acompañados de científicos capacitados a comprobar su veracidad.

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En 1953, en Siracusa, Italia, ocurrió uno de ellos. Una pareja recién casada había recibido como regalo de bodas un cuadro de yeso con la imagen del corazón inmaculado de María. Por su gran pobreza, cuando el embarazo de la mujer le trajo complicaciones de salud, lo único que la consolaba eran sus rezos, a pesar de las burlas de su marido. Sin embargo, cierto día ella notó algo en la virgen, de sus ojos de yeso algo se escurría, eran lágrimas, y el susto fue tal que habló a sus familiares, y luego a los vecinos para corroborar lo que estaban viendo. Miles de personas visitaron la casa para presenciar el hecho, mismo que duro 4 días sin parar.

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El algodón con que limpiaron las lágrimas fue estudiado por una comisión investigadora, hasta que fue confirmado que el líquido eran lágrimas humanas. Y fue a este hecho al que se le atribuyó la mejoría de la mujer.

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Otro caso se suscitó 20 años después, en un convento de Japón. Y en esta ocasión quien presencio el hecho fue una Hermana, que un día comenzó a notar que del tabernáculo se reflejaba algo, sin darle más importancia. Sin embargo con el pasar de los días comenzó a oír una voz que la atraía hacia el tabernáculo. Días después la hermana se descubrió con lo que se conoce como un estigma en una de sus manos, en forma de cruz. Posteriormente, y habiendo llevado a más hermanas al hecho, de la mano derecha de la estatua comenzaron a fluir gotas de sangre. Luego de eso, las lágrimas comenzaron a fluir desde sus ojos, y durante los años se han registraron 101 lacrimaciones.

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Luego de años de investigación y la consulta directa de la Santa Sede, se declaró que los eventos de Akita, eran de origen sobrenatural, al no poder ser explicados por otros medios. Aunque un obispo, tiempo después, declaro estar en contra de la afirmación, dadas las mismas faltas de pruebas.

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En el año de 1995, en Italia, una familia presenció como en una mañana cualquiera, la estatua de María que tenían a la entrada de su casa tenía algo en el rostro: los restos de lágrimas corriendo por sus mejillas. La noticia rápidamente alcanzó a su sacerdote, su comunidad y el obispo, para cuando menos lo esperaban tenían a los medios de comunicación en su casa. El “llanto” volvió a repetirse durante los días siguientes y las investigaciones comenzaron y la estatua fue de aquí para allá, entre estudios y análisis. Los feligreses se alegraron cuando se anunció que, efectivamente, el líquido se trataba de sangre humana. Sin embargo, la alegría duró muy poco, pues siguientes estudios revelaron que la sangre provenía de una persona de género masculino.

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Para entonces, el obispo ya había perdido toda fe en la veracidad de la estatuilla, hasta que una mañana, al tomarla entre sus manos, según cuenta él mismo, la estatua comenzó a llorar. Ahí, entre sus dedos. Y luego de eso, se declaró como verosímil muy rápidamente.

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Según se tiene registro, la gran mayoría de estatuas que lloran acaban siendo un fraude, en ocasiones hechos con el propósito de atraer feligreses, otros con el descaro de intentar hacer negocio. Sin embargo es necesario apuntar que no siempre se debe a la mano del hombre.

¿Tú crees en ellas?

Atte. Eddie Doo