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Relato del día de muertos

Mi papá siempre nos dice que en fechas del día de muertos es malo ser desobediente y renegar…

Cuenta que tenía una prima de 20 años, se llamaba María, y sus padres tenían la costumbre de poner el altar de muertos justo el día 2 de noviembre.

Esa mañana la mamá le pidió a maría que la ayudara a preparar los tamales, dulces y todo lo que ese día pondrían en el altar.

María ayudó a su mamá en todo, pero mientras hacía las cosas estaba renegando, pues no creía en el día de los muertos, que los difuntos bajaban.

Ella era grosera y cada vez que su mamá la ponía hacer algo, María volteaba la cara, su mamá a pesar de que la regañaba no tenía tiempo para molestarse, pues estaba apresurada ya que todo tenía que estar listo antes de las 12 del día para recibir a los difuntos.

En las prisas, María se molestó diciendo que eran mentiras y cuentos de viejos, diciéndole a su mamá que no tenían porque apresurarse, incluso que no tenían que poner el altar, pero su mamá la ignoraba y aún así la obligó a que le ayudara a poner el altar en la entrada de la puerta principal de su casa.

El día fue pasando y cuando ya eran las 10 de la noche, la familia se dirigió a descansar, la mamá le ordenó a María que también ella se fuera a acostar porque ya era muy tarde, pero ella aún no quería dormir, y contestó en forma de burla que esperaría a los supuestos difuntos mientras veía la televisión.

La mamá de María estaba tan cansada que no quería pelear así que solo se retiró para dormir.

Pasando un poco de la media noche, se escuchó el ruido de la puerta principal abrirse, María se asomó sentada desde la sala viendo aterrada la puerta, pues quedó en shock de ver quienes entraban por la puerta; era su abuela junto con otros familiares quienes ya habían fallecido.

María no lo podía creer era tanta su impresión y miedo que no podía moverse, se quedó totalmente paralizada viendo como todos iban entrando a su casa y se acercaron hacia el altar para tomar la comida que ese día había preparado su mamá para ellos.

Mientras sus familiares fallecidos comían podía escucharlos platicar y decir que para fin de mes alguien nuevo los acompañaría de regreso.

Después de unos minutos vio que recogieron los trastes y los llevaban hacia la cocina, viendo cómo su abuela los lavaba.

Sus familiares se marcharon cerrando la puerta y diciendo que todo había estado muy rico, María pudo reaccionar e histérica comenzó a gritarle a su mamá, le contó lo sucedido, juntas se acercaron a ver el altar y lo sorprendente fue que todo estaba tal y como lo habían puesto, la única explicación que su mamá le pudo dar, es que se había quedado dormida y solo había sido un sueño.

Una semana después, María dejó de comer, sus papás se preocuparon mucho y la llevaron con una curandera.

La curandera les dijo que no había nada que hacer porque su alma se estaba preparando para marcharse con los fieles difuntos, igual decidieron no escucharla y buscaron otras opciones.

La llevaron con doctores, pero no tenía ninguna enfermedad que le provocara ese estado tan extraño. Fueron pasando los días y María estaba cada día más recaída y débil.

El día 30 de noviembre a las 12 del mediodía María falleció, justamente sentada en el mismo lugar dónde se encontraba sentada cuando llegaron sus familiares difuntos.

Anónimo (convocatoria de relatos de terror Edy Doo)

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