A pesar de lo ridículo que puede parecer la simple idea de un baño embrujado, hay que recordar que en culturas asiáticas es relativamente normal que existan dichas historias o leyendas. Ya que como en las historias provenientes de Japón, se dice que existen fantasmas o espectros que habitan justamente ahí, tal vez por ser el lugar en que nos encontramos más desprotegidos. Y es en ese mismo lugar en donde se dice que en Bangladesh han sido atacadas personas por fantasmas. Con consecuencias más graves de lo que esperarías.

En 2015 se presentó uno de los casos que más sorprendieron a la nación, ya que ocurrió en los baños de un colegio. La primera en sufrir la desgracia fue una pequeña niña de 11 años, que luego de haber ido a usar el baño de la escuela se había puesto mal de salud repentinamente, por lo que fue trasladada a un hospital cercano. Y el caso hubiera sido tomado como algo aislado sino fuera porque luego de la pequeña, otros 10 niños sufrieron lo mismo. En los mismos baños.

Por este motivo las instalaciones fueron cerradas y se comenzó una investigación de salubridad, pero aquí fue cuando el caso paso de ser polémico a un ámbito paranormal, ya que no encontraron nada que pudiera justificar el mal estado de salud de los niños. Sin embargo, ciertas personas recordaron algo: justo en el lugar donde se habían edificado los baños, con anterioridad había habido una palmera de la cual se decía que habitaba un fantasma. Por lo que creían que podía haberse trasladado a la instalación. Se llevó a cabo un ritual para alejar las malas energías, y luego de eso nadie volvió a sufrir los males de los otros pequeños. Sin embargo, para entonces la niña de 11 años ya había fallecido.

Varios años antes había ocurrido un caso parecido, que comenzó luego de que una trabajadora había asegurado “sentir algo” en los baños de la empresa en la que trabajaba. Al igual que los niños del colegio, cierto mal misterioso comenzó a aquejar a más y más trabajadores de la empresa. Todos convenían en que aquello que los estaba afectando provenía de los baños y que se trataba de una presencia.

Más pronto que tarde los trabajadores comenzaron una huelga, ya que consideraban que aquellas condiciones no eran aptas para trabajar, pero al ser ignorados tomaron la iniciativa por cuenta propia y destruyeron los baños. Pero como suele pasar en estos casos, los fantasmas no desaparecen de esta forma, y la presencia siguió rondando hasta que los dueños de la fábrica decidieron contratar a líderes espirituales para que limpiaran el lugar, devolviendo la tranquilidad.

Pero esto solo son casos modernos de la historia, sin embargo, al parecer, así como nosotros tenemos cientos de casas embrujadas, ellos tienen fantasmas acosándolos en todos los rincones de su vida. Y tal vez si a nosotros nos aparecieran en lugares tan privados, también nos tomaríamos las apariciones tan en serio.