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Okiku “La muñeca viviente”

Okiku “La muñeca viviente” 1

Esta trágica historia se remonta a 1918, cuando un joven compra una muñeca de recuerdo para su hermanita en Sapporo, Japón. La muñeca media 40 centímetros, vestía un kimono, su cabello era corto hasta los hombros y sus ojos eran negros como una noche sin luna.

La pequeña Okiku de 2 años de edad, la adoró desde la primera vez que la vio, y juntas pasaron el mejor año de sus vidas hasta que lamentablemente un resfriado enfermó a Okiku llevándola a la tumba, separándola de su mejor amiga e inseparable muñeca a la cual había nombrado Okiku.

Okiku “La muñeca viviente” 2

Sus familiares le hicieron un altar a Okiku y colocaron a la muñeca Okiku en el altar, como una representación de su hija, donde le rezaban todos los días por su eterno descanso, conforme paso el tiempo, el pelo de Okiku empezó a crecer hasta las rodillas, señal de que Okiku se aferró a este mundo y poseyó a su bien más preciado para quedarse para siempre.

Okiku “La muñeca viviente” 3

En 1938, la familia entregó a la muñeca en el templo Mannenji, donde los monjes han cuidado de ella como a una divinidad, le cortan el cabello periódicamente y le toman fotografías con sus diferentes longitudes de cabello. Hasta la fecha Okiku puede ser encontrada en un altar en este mismo templo.

Okiku “La muñeca viviente” 4

No Cabe duda que Okiku es un ser paranormal, ya que científicos le han realizado diversas pruebas y aunque no encuentran explicación de los paranormales sucesos, todos llegan a la conclusión de que el cabello pertenece a una niña real.

Atte. Edy Doo