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El hombre encorvado

El hombre encorvado 1

Les contaré un anécdota escalofriante a mi parecer y la que me ha marcado más en mi vida.

Todo comenzó en una ocasión que mi esposo y yo íbamos hacia una fiesta con unos amigos.

La pasamos muy padre y sin darnos cuenta las horas ya se habían recorrido mucho, era muy tarde así que decidimos irnos del lugar.

Nos fuimos hacia al centro para tomar un taxi, pues era tan tarde que ya casi amanecía, más o menos ‪las 4:00 am‬.

No había rastros de gente caminando por la calle, o de algún transporte ( en ese entonces no teníamos carro). Decidimos caminar hacia el siguiente pueblo, pues relativamente estaba cerca y tal vez ahí encontraríamos un taxi.

Emprendimos nuestra caminata sin saber lo que pasaríamos esa misma noche que nos marcaría mucho.

Estábamos caminando por una calle que recuerdo que era muy ancha, era de terracería, y había muy poco alumbrado público junto a muchos árboles hacia los lados.

Al ir caminando por esa calle, yo sentía que se hacía más y más larga, lo veía eterno el camino, tal vez era por lo cansada que me encontraba.

Todo era muy silencioso, no se escuchaba ni un solo ruido. A lo lejos vimos a un señor acercarse, caminando hacia el lado contrario de nosotros, el señor estaba caminando encorvado, vestía de negro, con un sombrero grande y traía cargando un costal en la espalda, en ese momento no pensamos nada pues lo más seguro es que fuera un señor yendo hacia su trabajo, pues en esos pueblos aún siembran y cosechan, note a mi esposo un poco extraño, como si un presentimiento le dijera que algo no andaba bien, me miró, me abrazo y me dijo no dejes de caminar.

El hombre encorvado 2

Mientras seguimos caminando veíamos cómo nos íbamos acercando más al señor, hasta el momento que pasamos justo a su lado comencé a sentir de la nada una brisa de aire helada, mi esposo una vez más me abrazó y me dijo “sigamos, ya vamos a llegar”. De pronto a los segundos comencé a sentir una fuerza extraña sobre mi espalda, como si estuviera cargando algo o a alguien, sentía que no podía avanzar de lo pesado que sentía, fue ahí donde volteo hacia atrás de mi m… porque voltee!?.

El hombre encorvado 3

Para mi horrible sorpresa el señor que había pasado a lado de nosotros no estaba, no había nadie más en la calle, todo había sido en cuestión de segundos como para pensar que el señor había terminado esa calle tan rápido. Del impacto y el susto tomé la mano de mi esposo y le dije “El señor desapareció!!”.., mi esposo volteo para corroborarlo, estábamos aterrados sin saber lo que sucedía, pero lo más escalofriante fue que al punto de comenzar a correr de miedo, volteamos nuevamente hacia el frente y el señor estaba parado justo frente a mi, estaba derecho y no dejaba de verme, mi esposo y yo estábamos en shock viéndolo fijamente sorprendidos.

El señor dijo “Tengan cuidado, aquí no es para caminar de noche”.. Sentí que la sangre me bajo hasta los pies, no dijimos nada y el señor comenzó a caminar de nuevo. Mi esposo tomó mi mano y comenzamos a caminar muy rápido, mi esposo me decía “No te preocupes no nos pasara nada” con la voz cortada.

Sentía que esa calle era eterna, pues aún no llegábamos al final, pasaron unos minutos y comencé a sentirme muy pesada, con mucho sueño, a pesar del terrible impacto y susto los ojos se me cerraban, no podía caminar más.

Mi esposo asombrado por lo que sentía me cargó diciéndome “Vamos nos falta poco” yo sentía que me desvanecía.

De pronto mi esposo comenzó a correr de la nada conmigo cargándome hasta que por fin llegamos al final, donde ya había más luz y comencé a sentirme mejor, ya eran las 6 am.

Ya cuando estaba mejor, mi esposo me dijo que mientras me cargaba, entre los árboles podía ver sombras observándonos y que de pronto escuchó escalofriantes risas, por eso es que comenzó a correr conmigo, de lo mal que me sentía ni me di cuenta de lo sucedido.

El hombre encorvado 4

Esa noche fue la más aterradora y la peor de las anécdotas, los minutos más horribles que pudimos haber pasado y que solo de recordar vuelvo a sentir ese escalofrío y ese miedo que me invade por completo.

Sonia Camargo (convocatoria de relatos de terror Edy Doo)