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Las brujas del rancho

Las brujas del rancho 1

En uno de los más alejados pueblos del estado de Nuevo León, es donde mi abuelita nació, y vivió hasta los 21 años de edad, cuando le ocurrió una horrible tragedia que la hizo salir huyendo del pueblo donde una vez fue tan feliz…

Mi abuelita y mi abuelito vivían en un rancho muy grande que cuidaban, en la propiedad había una casa grande, en donde las patronas que eran hermanas, se quedaban cuando iban de visita, mis abuelitos dormían en una tipo cabañita alejada de la casa principal, aproximadamente a unos 2 kilómetros de distancia, cabe mencionar que había otras casitas, pero al otro extremo del rancho, donde se quedaban otros trabajadores, encargados del ganado, mis abuelitos se encargaban más que nada de la limpieza y mantenimiento de la casa grande y las áreas de jardín.

Las brujas del rancho 2

Cuando daban aproximadamente las 8 de la noche, todos se recogían en sus casas, pues no contaban con alumbrado en casi todo el rancho, solo en las casas, además entre los trabajadores, se contaban que ahí sucedían cosas de miedo, por ejemplo, en un río que solo llevaba agua cuando llovía, se decía que se aparecía la llorona, algunos otros contaban que había duendes, a los que nunca debías ver a la cara, y también se hablaba de las temibles brujas, que se aparecían en forma de animales o bolas de fuego.

Mis abuelitos si creían en estas cosas, sin embargo nunca les había ocurrido algo tan extraño, solo simples sucesos como ruidos extraños en la noche, pero que podrían justificarlo con el viento.

En una noche fría de noviembre en el año de 1950, mi abuelita dio a luz a su primer hijo en su casita, ella estaba acompañada de mi abuelito, sus hermanas, los padres de ambos y la partera del pueblo. Todo había salido muy bien, el niño estaba muy sano y mi abuelita se encontraba bien.

Se hizo la madrugada, y la mamá de mi abuelita se quedó a dormir con mis abuelitos para ayudarlos, mi abuelito se había dormido en un catre. Mi bisabuela estaba cargando al bebé en una mecedora mientras platicaba con mi abuelita que estaba acostada en la cama, cuando de pronto se empezaron a escuchar chistidos afuera de la ventana, mi bisabuela se asomó, y vio en un árbol al menos 10 lechuzas viendo fijamente hacia adentro.

Las brujas del rancho 3

Como en esos tiempos se contaba que las brujas podían convertirse en lechuzas, mi abuelita las trató de espantar pegándole a la ventana, pero ellas ni se inmutaban, después les gritó maldiciones y tampoco, hasta que mejor cerró las cortinas y se pusieron a rezar.

Mi abuelita dice que si había lechuzas en el rancho, que a veces te chistaban en el camino, sin embargo no le había tocado que estuvieran tantas afuera de su casa como esa ocasión.

Pasaron siete días, y ya se encontraban mis abuelitos y su bebé solos, eran aproximadamente las 10 de la noche, cuando mi abuelito se tuvo que ir a la casa grande, pues al siguiente día, las patronas llegarían al rancho, mi abuelito se había enterado tan solo unas horas antes que ellas iban, por lo que no había tenido tiempo de hacer limpieza, ni de cortar el zacate que ya estaba muy crecido, pues con el nacimiento de su bebé, no había trabajado tanto como de costumbre.

Al pasar mas o menos una hora de que mi abuelito se fue, mi abuelita se percató que las lechuzas estaban nuevamente en el árbol viendo de manera espeluznante hacia su bebé, quien estaba dormido en la cama, mi abuelita cerró las cortinas y se fue acostar con su niño.

Mi abuelita estaba un poco asustada, ella cuenta que no sabe ni como, pero de pronto se quedó profundamente dormida, hasta que escuchó que mi abuelito estaba abriendo la puerta de la casa ya de madrugada, fue cuando despertó y vio la peor escena que hubiera podido imaginar, su bebé estaba muerto, y se encontraba lleno de moretones y rasguńos, empezó a gritar y gritar del dolor, mi abuelito también lloró cuando se dio cuenta.

Llevaron al bebé con el doctor, pero nada pudieron hacer por él, no quedó nada más que darle una cristiana sepultura en el cementerio del pueblo.

Pasaron unos días después del funeral, y una de las esposas de un trabajador fue a visitar a mi abuelita, salió al tema de que las patronas no habían pasado a darles el pésame, mi abuelita dijo que es porque no las habían podido contactar, se supone que debieron llegar al día siguiente de que murió su bebé, pero por alguna razón ellas no llegaron, pero lo que le contestó la amiga fue que otro de los trabajadores las habían visto, el mismo día el bebé su falleció.

Mi abuelito cuenta que esa noche que fue a la casa grande, vio como si una vela estuviera prendida en la cocina de esa casa, sin embargo cuando entró, estaba todo apagado, no le había tomado importancia, hasta que se enteró que las patronas si habían estado ese día.

Las brujas del rancho 4

Mi abuelita estaba tan afectada que ya no quiso vivir en el rancho más, por lo que ese mismo día, se salieron de ese funesto lugar. Estuvieron unos días en casa de los padres de mi abuelita, y a las pocas semanas, mis abuelitos se fueron a vivir a la ciudad de Monterrey, en donde tuvieron cinco hijos y dos hijas más, una de ellas es mi mamá.

Realmente mis abuelitos no saben si las patronas tuvieron algo que ver con la muerte de su bebé o no, pero es una pregunta que mi abuelita siempre tendrá en su mente, así como mi abuelito la tuvo hasta el día en que murió.

De lo único que mi abuelita si esta segura, es que las brujas existen y ellas se llevaron la vida de su bebé.

Anónimo (convocatoria de relatos de terror Edy Doo)