En épocas pasadas muchos pueblos nacieron en el país, aquellos con más suerte lograron transformarse en las grandes ciudades de hoy, pero hubo otros que terminaron por desaparecer, o al menos se quedaron completamente vacíos. Algunos se fundaron a lado de minas y cuando se agotó lo abandonaron, pero otros, se fueron por cuestiones más peligrosas e impresionantes.

San Juan Parangaricutiro

Ubicado en Michoacán, tuvo uno de los finales más impresionantes, ya que la pequeña población sufrió una erupción volcánica de primera mano en 1943. Y aunque afortunadamente no hubo muertos, ya que se desalojó a todos inmediatamente, todo el pueblo quedó debajo de la lava. Lo más impresionante es que lo único que se mantuvo por encima de la misma fue la iglesia del pueblo, como se puede ver en las fotografías. Incluso se ha mantenido erguida hasta hoy, aún atrapada entre el magma.

Ojuela

Ubicada en Durango, fue uno de los más viejos pueblos mineros. Fundado por españoles en 1598 por ser un lugar con gran cantidad de plata, oro y otros minerales. Se dice que fue gracias a esta mina que nacieron los estados de Durango y Coahuila. Pero en el siglo 20, una tormenta fue la responsable de inundar la mina y dejarla inutilizable. Luego de esto los pobladores comenzaron a marcharse, dejando atrás un pueblo fantasma y un puente colgante muy antiguo.

Cerro de San Pedro

Ubicado en San Luis Potosí, fue un pueblo minero que produjo gran cantidad de mineral valioso durante las primeras décadas del siglo pasado y gracias a eso se convirtió al pueblo en un lugar bello y próspero. Sin embargo, para mitad de siglo hubo una huelga minera y terminó cerrándose la mina. Pero para evitar que cualquiera fuera por los minerales se dinamitó, acabando también con aquel hermoso pueblo. Pero a pesar de haber muy poco en el lugar, aún habitan poco más de 100 personas que conviven con los edificios abandonados y el árido clima del lugar.

Guerrero Viejo

Ubicado en Tamaulipas, fue un pueblo fundado en 1750, pero que dos siglos después tuvieron que evacuarlo por la construcción de una presa que provocaría la completa inundación del pueblo. Algo inusitado pero que en 1944 hizo crecer el agua hasta cubrirlo. Años más tarde el pueblo fue fundado nuevamente en otro lado con más altura, pero aún puede visitarse el antiguo cuando los niveles del agua bajan, dejando ver a los viejos y desgastados edificios, ya de colores extraños por el agua.