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Testimonios de personas que vieron el infierno

El infierno ha sido un símbolo de terror y castigo desde hace milenios, cada cultura y religión expresado a su propia manera, pero al fin y al cabo siempre suele tratar de un lugar donde los pecadores e inmorales pasarán la eternidad.

Un porcentaje muy pequeño de la población (menos del 5%) han experimentado una muerte momentánea, es decir, que sus signos vitales han descendido al máximo, y luego de unos minutos han vuelto a la vida. Y muchos de ellos declaran haber visto una especie de paraíso, pero otros, han quedado traumados por ver justamente lo contrario.

Existen varios libros en que distintos autores han reunido anécdotas y experiencias que estas personas han experimentado, y aunque podría pensarse que suelen ser muy parecidas y hasta “clichés”, es justo lo contrario, más bien es como si cada quién experimentara una versión propia del infierno, incluso hay personas que aseguran haber experimentado un poco de los dos, en una especie de purgatorio.

Entre los que han experimentado el infierno a carne propia, hay algunos que cuentan haber llegado a una especie de planicie estéril y oscura, solitaria y completamente lúgubre, mientras que otros recuerdan con absoluto terror a los demonios rondando el lugar y atormentando a quienes se han ganado su lugar en el tormentoso infierno.

Incluso hay un testimonio acerca de una tortura enorme a manos de dos espeluznantes demonios, que parecido a los mitos antiguos en donde se hablaba de un tormento eterno, uno de los seres la abría el estómago brutalmente, solo para que el otro cociera la herida, y cuando este terminaba, el primero volvía a abrirle la carne, y así en un bucle sin fin.

Y al parecer este es el castigo hacia las personas que cometen el suicidio, pues el caso es el de un vendedor de drogas que acabó en prisión, y por no querer estar ahí de por vida intentó quitarse la vida, y por un tiempo lo logró, pero “gracias a Dios” como dice él, pudo regresar y no estar condenado a tan terrible tortura.

Otros testimonios describen un lugar más tétrico que violento, acerca de un espacio relativamente tranquilo pero inquietante, con hombres y mujeres caminando de cuclillas murmurando para sí, completamente locos, como si hubieran sido atrapados allí hacía mucho tiempo, hasta perder la cabeza.

Algunos no recuerdan imágenes tan claramente, pero tienen grabados en la memoria los desgarradores gritos de las demás víctimas, así como de él olor del infierno. Un hedor insoportable de carne podrida y cabello quemado, seguro producto de toda la muerte y tortura que ha habitado el lugar desde hace tanto tiempo.

Alguno más recuerda haber llegado y solo poder ver oscuridad por mucho tiempo, hasta que apareció el fuego, y entonces logró vislumbrar al fondo, en una especie de acantilado a miles, o tal vez millones de personas, todas agonizando en el fuego, ardiendo pero incapaces de morir, todas suplicando una gota de agua. Y al fondo, un ser cornudo y espantoso.

Algunos de los estudiosos de estos casos son John W. Price, un pastor estadounidense. Otro es Raymond Moody, de quien se puede encontrar un libro llamado “La vida después de la vida” donde recoge numerosos relatos acerca de la traumática experiencia. Existen otros que actúan a través de internet, y que, si bien no han creado un libro con las entrevistas realizadas, las cuentan al detalle.

Así que, si bien aquellos que puedan ir allá, verán su propio castigo basado en sus actos en vida, al parecer no es mejor de lo que nos lo imaginamos.